Destinos turísticos inteligentes para el desarrollo sostenible

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En los últimos años, el concepto de destinos turísticos inteligentes, ha surgido como resultado del análisis y la argumentación de académicos e instituciones. Este concepto está en constante evolución y aún no existe un acuerdo definitivo respecto a sus alcances, implicaciones y limitaciones.

Una de las grandes preguntas a que se enfrenta el sector turístico actualmente es ¿Cómo contribuimos a generar un destinos turísticos más sostenibles e inteligentes, que sean capaces de responder con oportunidad a las cambiantes fuerzas de la sociedad, el mercado y el medio ambiente, para crear un modelo de operación más sustentable?

¿Qué son los destinos turísticos inteligentes?

Es natural que los expertos que se aproximan al tema desde las perspectivas planteadas coinciden en que el concepto de destinos inteligentes surge como una evolución de las llamadas ciudades inteligentes, que contempla tres dimensiones: tecnología, gente e instituciones.

Las ciudades inteligentes integran tanto infraestructuras y servicios gestionados con tecnologías de información y comunicación, como con la eficiencia energética y el cuidado ambiental, mecanismos para el aprendizaje, el fortalecimiento del tejido social, y la gobernanza para facilitar las interacciones entre los ciudadanos y las instituciones.

Bajo este argumento, un destino inteligente sabe que un buen lugar para visitar es un buen lugar para vivir, por lo que además de preocuparse por recibir y atender a los turistas y utilizar teconología de punta en su operación cotidiana, valora y promueve la participación activa de la sociedad civil, las empresas y las instituciones para establecer procesos continuos de mejora e innovación.

Las tecnologías de información y comunicación (TIC) en los destinos turísticos inteligentes

El uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) ha transformando el mundo actual y los paradigmas de interacción entre las personas, las empresas, los gobiernos y sus instituciones. Este proceso de transformación se ha profundizado con la creación de servicios por Internet, que han generado nuevas experiencias y expectativas por parte de los consumidores y ciudadanos.

En la gestión turística, esta transformación genera desafíos inaplazables que exigen ajustes estructurales que permitan a las empresas, instituciones y comunidades locales adaptarse a los nuevos escenarios, enfrentar los retos y aprovechar las oportunidades que genera la incorporación de servicios digitales en la construcción de mejores relaciones entre el gobierno y la sociedad, basadas en la experiencia de los ciudadanos locales y los turistas como usuarios de la infraestructura y los servicios públicos.

Para evolucionar los destinos hacia el nuevo paradigma de destinos inteligentes, es necesario gestionar el desarrollo de capacidades a través de programas de aprendizaje que trasciendan a los tradicionales que no han logrado adaptarse a los rápidos cambios tecnológicos y las necesidades evolutivas de la población para gestionar su propio desarrollo.

Las nuevas tendencias, incorporan el pensamiento de diseño, la innovación y el emprendedurismo como puntos centrales de la formación para impulsar el desarrollo humano sostenible, que de acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo debe ser el objetivo central de los países en desarrollo para enfrentarse a los retos económicos, sociales y ambientales del siglo XXI.

En cuanto a los esquemas de gobernanza, tanto a nivel público como privado y social, se requiere de la participación empoderada de los participantes o stakeholders de las comunidades involucradas.

Sin embargo, debido a las brechas entre las capacidades y conocimientos técnicos y conceptuales de distintos actores que inciden en el ámbito turístico, suelen presentarse divergencias entre las expectativas de la población, sobre el rol habilitador de las instituciones, exigiendo y en ocasiones obteniendo, beneficios y prestaciones que exceden las responsabilidades directas y las posibilidades presupuestarias del gobierno, profundizando el desconocimiento de la sociedad sobre el papel que debe desempeñar en el desarrollo de sus comunidades y la innovación del producto turístico.

Digitalización de los destinos

Algunos gestores turísticos relacionen el concepto de destino inteligente con el de dispositivos inteligentes, que son posiblemente los aparatos más cercanos a nuestra vida cotidiana, específicamente los casi omniprescentes teléfonos inteligentes o smartphones.

Otros, enfocan su discurso principalmente hacia la incorporación de tecnologías de información y comunicación, herramientas y servicios digitales en la gestión del destino y la interacción con los visitantes.

Empresas, organizaciones e instituciones especializadas en tecnología e innovación están promoviendo esta visión como el objetivo en si mismo del destino inteligente, argumentando que los destinos inteligentes son aquellos que logran cambiar la forma como interactuamos con los lugares y los exploramos a través del uso de tecnologías y dispositivos que aprovechan los entornos y aplicaciones digitales para vestir la experiencia turística. El uso de realidad aumentada es solo uno de los ejemplos.

Esta propuesta digitalizadora también se vincula con el monitoreo, evaluación y control de distintos procesos y flujos de personas y materiales que facilitan la gestión turística, la retroalimentación y la planeación estratégica de los destinos.

Estas aproximaciónes de digitalización de los destinos, se vinculan con el marco conceptual y hasta filosófico del internet de las cosas, en dónde los objetos con los que interactuamos están diseñados para reaccionar y hasta anticipar las preferencias de los usuarios.

El control de temperatura en un cuarto, el despliegue de promociones personalizadas, el control de seguridad de un lugar público o la medición y evaluación de flujos de personas en espacios específicos ya son parte de nuestra realidad.

Productos turísticos innovadores destinos inteligentes

Más allá de las TIC

La otra tendencia para definir un destino turístico inteligente, va más allá de disponer de infraestructuras y servicios tecnológicos relacionados con la información y la comunicación.

Considera que los lugares deben abordarse de manera creativa y con un enfoque de diseño para resolver las problemáticas con las que se enfrentan y buscar soluciones innovadoras que generen beneficios en el corto, mediano y largo plazo tanto para los visitantes como para los anfitriones.

Innovación en destinos inteligentes

Vale la pena preguntarse, ¿Qué es la innovación?

Una aproximación es que la innovación, se orienta a generar cambios que mejoran la manera en la que se hacen las cosas, e incluye, pero no se limita al uso o desarrollo de tecnologías y procesos.

Se considera que para que una idea se convierta en una innovación debe ser aplicada concretamente en el ámbito para el cual fue diseñada.

Dado que la innovación implica un cambio de paradigmas y la adopción de nuevas maneras de hacer y resolver problemas, es en la interacción entre de distintas disciplinas tecnológicas y de conocimiento en donde se presenta con mayor frecuencia, ya que al mezclar disciplinas, es posible aprender nuevas maneras de  

Desarrollo de competencias y capacidades

En muchos esquemas de pensamiento actual, se valora más la especialización con un enfoque en el desarrollo de competencias y capacidades estandarizadas bajo modelos de aprendizaje establecidos que muchas veces se relacionan con la certificación.

Ciertamente es importante contar con normas y estándares de calidad y métodos que promuevan la replicabilidad de los proyectos.

Sin embargo, es necesario incorporar modelos de formación que se ajusten a las distintas realidades particulares de los participantes así como aquellas aplican en la escala territorial en dónde se implementan los proyectos para promover el desarrollo de competencias a la medida que se adapten a las necesidades locales.

Multidisciplinariedad de la innovación

Es así, que para crear destinos inteligentes, debemos abordar las problemáticas locales y regionales de los destinos desde una perspectiva multidisciplinaria.

Para ello, resulta conveniente incorporar a distintos sectores de la población a la planeación turística y urbana, no solo a nivel de consulta, sino en la discusión profunda sobre las posibilidades reales de desarrollo y las necesidades de participación de distintos actores.

A través de esta participación, se puede aprovechar para promover el establecimiento de responsabilidades compartidas con la sociedad civil que puedan ser soportadas por infraestructuras tecnológicas y digitales.

El grado de innovación dependerá de cada destino y debe aspirar a promover aplicaciones de tecnologías disruptivas en la gestión turística, como el big data, machine learning o realidad aumentada e interacciones personalizadas con los visitantes, generen información pertinente que pueda ser consultada por los distintos actores para habilitar la mejora continua del destino.

Gobernanza en la gestión de destinos inteligentes

Los mecanismos de planeación participativa, también deberán tomar en cuenta factores que trascienden la participación misma, ya que tanto la toma de decisiones, como la operación cotidiana de las tecnologías y las estrategias que impulsan el desarrollo de un destino inteligente, deben contemplar las capacidades locales para su aprovechamiento,

Para ello, resulta pertinente establecer mecanismos de formación y aprendizaje que sienten las bases para que las comunidades y los actores aprendan a aprender por si mismos, de manera que puedan continuar aprendendiendo a hacer, y a ser para lograr los objetivos individuales que se planteen dentro de los objetivos colectivos establecidos por la localidad-destino.

Desarrollo de capacidades y diseño de productos turísticos inteligentes

Este enfoque servirá para un doble propósito, por un lado se podrán generar ideas basadas en las realidades de distintos grupos sociales de la localidad, y por el otro, se logrará una mayor comprensión de las implicaciones, generando una comunidad más informada y capaz para la toma de desiciones y por lo tanto más inteligente.

Para ello, se requerirá promover cambios tanto a nivel de política publica del turismo, como a nivel operativo, práctico y de intervensiones.

¿Qué sigue para el desarrollo de destinos inteligentes?

Las certificaciones, cursos de control de calidad, teoría turística, etc. sirven para brindar un panorama general, pero es necesario ir más allá, a la aplicación práctica y generalizada de la innovación en el turismo en todas sus aristas para crear verdaderos destinos turísticos inteligentes.

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